10 DE FEBRERO 2020 «DÍA MUNDIAL DE LAS LEGUMBRES»

10 DE FEBRERO 2020 «DÍA MUNDIAL DE LAS LEGUMBRES»

La Organización para las Naciones Unidas (ONU) declaró oficialmente el 10 de febrero de cada año, «Día Mundial de las Legumbres». El año 2019 fue la primera vez que se celebró oficialmente esta cita. El objetivo de esta efeméride es la de promover en todo el mundo el desarrollo de este cultivo vital para la seguridad alimentaria, la sostenibilidad del planeta y la economía de las zonas rurales así como potenciar su consumo al menos tres veces por semana, tal como recomienda la Organización Mundial de la salud.

Detrás de cada semilla, hay un ser humano, una historia, una vida, un deseo por mantener las tradiciones, porque una semilla es un ser vivo, es una planta, una planta que hace su función y que de ella sacamos el alimento para nutrirnos entre otras cosas.

La desconexión del ser humano con la naturaleza ha llevado a una sociedad que ha perdido el vinculo con las estaciones y su relación con la comida, lo que está provocado un autentico desorden alimenticio en la mesa. Todo vale, venga de donde venga, si a esto le añadimos el menos precio de algunas empresas que importan sin rubor cualquier alimento con el único interés que el de amasar dinero, el circulo de la destrucción esta servido.

Para hacer frente a esta sociedad materialista, hace falta cultura colectiva y que la sociedad salga de los acomodos y la rutina, y así poder tomar la responsabilidad de querer cambiar, no solo por el bien individual sino por el colectivo y el del propio planeta.

Desde este blog, me uno a las buenas acciones, a las ideas bien fundadas, pero hace falta algo más que buenas intenciones para este cambio. Llevo un gran recorrido prospectando semillas por el territorio español y la realidad que acontece es desoladora. En España las legumbres tenían un peso de primer orden en la dieta Mediterránea, con una diversidad única y una de las mayores culturas gastronómicas tradicionales hasta hace apenas medio siglo. Tan solo ha hecho falta unas décadas para romper el orden y equilibrio de las cocinas locales y hacer tambalear los cimientos de la comida popular, arrinconando, desprestigiando o importando en último caso legumbres de otros rincones del mundo.

Unas personas en los despachos haciendo declaraciones de gran calado pero que luego no se sostienen por que la sociedad compra con la sola referencia del precio, sin pensar más allá de sus consecuencias y olvidando la verdadera esencia de los alimentos que ofrece el campo de la Península Ibérica.

Invito a la reflexión, a un modelo nuevo, una vía donde la ciudadanía tome la sartén por el mango y priorice lo que significa la cesta de la compra en base a la salud de su propia familia y la de su planeta. Para ello el cambio es posible haciendo alianzas entre agricultores y consumidores. Una acción que realizado de manera habitual, es la de comprar legumbres a los hortelanos que he prospectado semilla, el precio lo ponen ellos, el lujo es compartido y la complementariedad es colectiva. Todos salimos ganando, el hortelano ve reconocida su labor, la huerta sigue estando viva, la huella de carbono es menor, se mantiene la biodiversidad y la cultura gastronómica y se construye un excelente ejemplo para las generaciones venideras. Todo ello favorece la cohesión de los reinos y a la vez permite que el planeta rebose de alegría.

Ya lo decían los mayores, «Compra en casa, vende en casa y harás casa».

Algunas fotografías de mujeres y hombres fieles a las tradiciones, un brillante ejemplo para los más pequeños. Personas merecedoras de premios más valiosos, que un Nobel, un Oscar, la Champions League, etc,… y están ausentes en todas las quinielas de los egos que nutren esta sociedad de desconcierto y cosas materiales.

Asisto con tristeza e incredulidad a ferias, fiestas y restaurantes que con el reclamo de la legumbre nacional, se nutren de legumbre importada. ¿Acaso se puede llamar a las múltiples versiones de cocidos o potajes españoles con su nombre propio cuando se ejecutan con legumbres importadas?

Consciencia y amor por el colectivo y el planeta. Ya lo dice el refrán»Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar». Aquellos que piensan que son muy listos comprando legumbres a euro el kilo, importando legumbres, destruyendo el tejido rural y siendo parte importante de la erosión genética de las legumbres nacionales, más pronto que tarde sufrirán las consecuencias. En este mundo globalizado hay un planeta y una humanidad, que nadie crea que esta solo y lo que pasa a su alrededor no va con él.

Ánimo a la España rural, fuerza a los agricultores y hortelanos que mantienen el acerbo cultural de las legumbres nacionales y consciencia a los consumidores para no seguir repitiendo los mismos errores. Los seres humanos somos parte de la solución del problema.

Todavía quedan más de 300 días para cambiar nuestro hábito de compra.

                                                                  Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

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