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FRITADA DE HORTALIZAS CON TRUFA DE VERANO

Es tiempo de verano y las hortalizas de la estación empiezan a asomar en nuestro territorio. Para muchos parece no importar el significado de la estacionalidad pero damos un mal ejemplo a los pequeños con muchos hábitos que no corresponden con el ciclo natural de la vida y hacemos ver que todo y en cualquier momento podemos tenerlo al alcance. Tremendo error que tiene graves consecuencias sobre nuestro territorio, sobre el planeta tierra y sobre la pérdida de identidad y cultura alimentaria local.

Cada cosa a su tiempo y un tiempo para cada cosa.

Excepcional ejemplo el de la huerta Barbereta que mantiene el cultivo y la temporalidad de productos propios del verano para poder seguir disfrutando del sabor verdadero que expresan las hortalizas durante la temporada en el lugar de origen.

muy buena 1

FRITADA DE CEBOLLA, PATATA Y CALABACÍN

Ingredientes

  • Patata “Red Pontiac” de la huerta Barbereta de Huesca, 1,200 gr.
  • Cebolla “Dulce” de la huerta Barbereta de Huesca, 2-3 unid.
  • Calabacín de la huerta Barbereta de Huesca, 1-2 unid.
  • Trufa de verano, “tuber aestivum” de Sarrión, 1 unid.
  • Aceite virgen extra coupage “Verdea, Negral y Alquezarana” de Bierge, 1 dl.
  • Sal de Naval.

Elaboración

  1. Pelar las patatas, lavar y cortar en lascas gruesas. Reservar.
  2. Pelar la cebolla, lavar y cortar en juliana.
  3. Lavar el calabacín y cortar en lascas gruesas. Saltear en la sartén para que tome color y reservar.
  4. Poner la cebolla a dorar con aceite en una cazuela o rondón. Incorporar la patata, sazonar y seguir rehogando, bajar el fuego, tapar la cazuela y mover para evitar que se agarre. Hacer esta operación 10-15 minutos. Añadir el calabacín y seguir pochando todo el conjunto hasta que este cocida la patata. Apartar del fuego y dejar enfriar.
  5. Emplatar y condimentar con trufa de verano en láminas. Otra opción es con longaniza frita, caracoles o unas lonchas de jamón.
  6. ¡¡Buen provecho¡¡

muy buena

Comentario

Esta curiosa fritada que aprendí en Caspe, es un verdadero ejemplo de sencillez a la vez que de destreza. Lo importante es realizar la receta sin adición de agua, para ello hay que manejar los tiempos de cocción de cada hortaliza, la temperatura del fuego y el instinto profesional para darle la textura adecuada a cada hortaliza. Si se logra esta ecuación culinaria estamos hablando de un plato de lujo, excepcional para el verano y que por su naturaleza combina bien solo o acompañado de diferentes guarniciones.

Conocí esta elaboración acompañada de caracoles y el día en que se honra tan emotiva ejecución y degustación es la víspera de San Juan. En este caso prescindimos de carne y consagramos el plato con láminas de trufa de verano y queda prescrito para días de diario y fiestas de guardar.

Deciros que probar semejante festín es conmovedor para el paladar y para el alma.

                                                                                                  Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

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