22 DE ABRIL DEL 2022. DÍA INTERNACIONAL DE LA MADRE TIERRA.

22 DE ABRIL DEL 2022. DÍA INTERNACIONAL DE LA MADRE TIERRA.

Dijo Sócrates, el gran filósofo griego, “no soy Ateniense, no soy Griego, me considero un ciudadano del Mundo”. Ha pasado mucho tiempo de esas palabras, hoy con la globalización y la capacidad de comunicación que hay actualmente en el planeta todavía hay quienes piensan y viven en su cueva alejados de la realidad y del tiempo presente. Los seres humanos y el planeta Tierra formamos una unidad, todo está ensamblado y construido con una perfección matemática, somos los humanos quienes cada día estamos pensando en crear una realidad que no beneficia ni a los propios humanos ni a la Tierra.

Si realmente el colectivo humano quiere progresar en un mundo donde se conviva en equilibrio con el planeta Tierra, la respuesta está en la –educación-. Sócrates, polifacético hombre que incomodaba con sus preguntas y sacudía las neuronas con sus observaciones y reflexiones dijo; “la educación es el encendido de una llama, no el llenado de un recipiente”.

Sembrando habas de Alcorisa, (Teruel) una forma de educar y estar en armonia con el ciclo de la Tierra.

Cuando uno observa el desprecio con el que frivolizan los políticos a la hora de redactar leyes educativas donde son incapaces de ponerse de acuerdo para construir normas que sean del interés general, comprende que el primer paso para el consenso y la convivialidad es vivir por dentro y por fuera en base a las leyes universales. Esas que desde el origen de los tiempos forman parte de la creación, están al servicio de todos los seres humanos y son una vía para la finalidad y el progreso que cada individuo viene a experimentar y vivir en su pasaje en el planeta Tierra.

Hace falta que los hombres y mujeres comprendamos que el beneficio individual solo lo vamos a recibir si estamos en una consciencia de la globalidad y del interés colectivo y del planeta. Los hombres ricos, los países ricos y el poder, sobreexplotan los recursos del planeta, contaminan sin medida y se ponen de perfil a la hora de asumir la responsabilidad de sus excesos mientras se reparten sin escrúpulos sus beneficios. Sentenciaba el sociólogo Zymung Bauman con esta frase; -el ser humano lo que ha sabido hacer en estos últimos 50 años ha sido, no acabar con el hambre y llenar el planeta de plástico-.

La vida en el planeta está ahora más que nunca impactada por el cambio climático, derivado por unos excesos que solo benefician a uno pocos y donde las consecuencias las van a sufrir en mayor medida las personas más vulnerables. Hay que reparar, restaurar, regenerar las heridas y los errores en la consciencia de aliviar el sufrimiento. Abrirse a reconocer que la energía de Amor es la sola y única energía que dirige el mundo y si esta falta tenemos lo que vemos. Poniendo luz, abrimos la luz a la humanidad.

Es importante considerar en respeto de todas las generaciones anteriores, de poder reconstruir el futuro, el futuro se crea en la base del presente.  Para ello la consciencia, el amor y el alimento son la verdad para tener la solución. Quien es más importante, ¿el que está en la mesa o el que sirve? Todos son importantes y necesarios, cada cual tiene un rol, un papel, lo deseable es que no se deje uno atrapar por la materia y su misión sea progresar para la libertad, la felicidad y la paz.

Vivimos un tiempo en donde más que nunca, la sencillez, la verdad, la inteligencia de integrar y de aplicar esta verdad en libertad y en fraternidad son la dirección para estar en armonía con el planeta Tierra y donde los seres humanos dentro y fuera de las naciones deben reencontrar el entendimiento entre sus semejantes. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, es tiempo de vivir las cosas con una posición distinta para crear las condiciones de un presente y futuro donde la paz, el bien común y la felicidad sean las cualidades que edifiquen las sociedades en cada rincón del planeta.

Recolectando los auténticos nabos del Pirineo en Yosa de Sobremonte, (Huesca).

El pensamiento único, es el verdadero drama de este mundo, dejar que se imponga es la negación de la realidad y de la libertad. No tiene sentido, vivir sin reconocimiento del planeta. El planeta tiene los recursos, falta que las personas de forma colectiva, de manera conjunta, por el compromiso de todos y en beneficio del interés general se pongan a vivir esa evidencia.

La humanidad debe reconocer sus errores, tomar consciencia del desorden. Priorizar el interés general por encima de los interese individuales. Comprender que la finalidad de la vida son otros intereses que el de tener cosas materiales. Todo lo que sucede debe ser soporte a la evolución de la humanidad hacia los valores universales, La Fe, El Amor, …y la energía de consciencia. Todo esto existe cuando uno está vivo y comprometido en consciencia por la vida.

Reconocer la expresión de cada continente, de cada país, de la realidad profunda de lo que significan, de las diferencias y de lo que tienen en común es una toma de consciencia para comenzar algo nuevo.

Esta década va a marcar el fin de la globalización, la forma de producir y el modelo económico se gestionara de manera muy distinta a lo que hemos vivido en los últimos 30-40 años. Un sistema basado en la economía local y de proximidad con todos los avances tecnológicos al servicio del ser humano, donde las raíces y las tradiciones de cada rincón del planeta volverán a ser una parte de la expresión de cada rincón de la Tierra. Cuidar el planeta, sus reinos, conservar las semillas y la sabiduría en torno a ellas, progresar en los hábitos y cultura alimentaria local van a permitir reencontrar la relación entre producir y consumir. La vuelta a la esencia de la singularidad, a la riqueza de lo diferente, comprendiendo que lo distinto no es una muestra de algo mejor sino una expresión de la grandeza de este planeta, es estar a la escucha del latido de la tierra.

Prospectando una semilla local en Caspe, (Zaragoza).

Festejar este día como nunca lo habíais hecho, cantar y bailar, la vida es maravillosa, hagamos buenas elecciones para vivir en respeto y amor en la casa que todos los humanos hemos heredado, La Tierra.

Y como dice la jota; “Canto al campo, canto al aire, canto a la espiga del trigo y canto a la libertad como no le canto nadie”

Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

 

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