JUDÍA GARBANCERA DE TRASOBARES

JUDÍA GARBANCERA DE TRASOBARES

Llevaba más de una década tratando de localizar un hortelano que mantuviera en activo la judía variedad “garbancera”, por las veces que me habían contado los hortelanos y hortelanas del territorio rural de las excelencias de la misma. Tenía una prueba de su existencia en el libro de Miguel Carravedo y Cristina Mallor “Variedades autóctonas de Legumbres españolas” editado por el CITA. La reseña del libro apunta una entrada en la localidad de la Comunidad de Calatayud de Castejón de las Armas.

Mi agradecimiento por su atención a Antonio Chueca Lafuente, me dio una clase magistral para una mañana inolvidable.

La sorpresa es que la judía garbancera que he prospectado en Trasobares no coincide con la que donó el hoy fallecido Fidel Villar de Castejón de las Armas (en febrero de 2020 varios vecinos de esta localidad me confirman la pérdida de esta variedad como otras por el abandono de las huertas). Dato que explica y vuelve a poner encima de la mesa la extensa diversidad de la huerta aragonesa y nos vuelve a mostrar de manera rotunda la pérdida de población, la falta de relevo generacional y el abandono de las tradición hortícola en el territorio rural. Al igual que Castejón de las Armas, Ateca e Ibdes y otros pueblos de la vega del río Piedra y del Jalón han destacado por tener una huerta prolífica y variada que abastecían de fruta y verdura estacional a los ciudadanos que allí vivían.

Debemos reflexionar sobre esta realidad; “Aragoneses abandonando la huerta, la huerta abandonando a los Aragoneses”. Hemos copiado e imitado lo que han hecho otras regiones y ahora vamos a padecer las consecuencias por dar la espalda al reino vegetal. Solo las acciones colectivas y en beneficio de todos pueden recuperar este tesoro único e indispensable para la vida, que expresa de manera incuestionable la identidad de un territorio y que a su vez permite disfrutar de él con los cinco sentidos.

Trasobares tiene una huerta extensa, tiempo atrás abastecía de legumbres y verduras a las poblaciones cercanas. En la actualidad la huerta esta esperando como en otros tantas poblaciones que intervenga la mano del hombre. El río Isuela atraviesa la población y le dota de suficiente agua para mantener una vega fértil. Años atrás el patrimonio hortícola era un verdadero acontecimiento en este población, la reina de la huerta era la judía, de toda esa sabiduría han quedado importantes variedades como; la judía Pinela, la judía Garbancera, la judía Barrada y la judía del Pilar.

En la judía garbancera de Castejón de las Armas, el grano es de forma elíptico semilleno y de tamaño grande y el color se asemeja al de un garbanzo, en cambio la judía de Trasobares; el tamaño es mediano, grano esférico semilleno más similar al garbanzo, pero el color del grano es blanco. Lo que si coinciden es que las dos variedades son de enrame y son aptas para comer las vainas tiernas y el grano seco.

JUDÍAS GARBANCERAS CON APAÑO

Ingredientes

  • Judía variedad “Garbanceras” de Trasobares, 350 gr.
  • Chorizo, 250 gr.
  • Patatas variedad “Agria” de Buerba, 2 unidades.
  • Ajo blanco de Binaced, 3-4 dientes.
  • Cebolla variedad “Morada de Bedoya” de Huerta tierra Mojada de Maoño, 1 unidad.
  • Aceite virgen extra variedad “Verdeña, Negral y Alquezrana” de Bierge, 1/2 dl.
  • Sal de Naval.

Elaboración

  1. No precisa remojo.
  2. Poner a cocer con agua fría junto con los ajos, la patata y el chorizo. Durante la cocción cortar con agua fría la ebullición en dos o tres ocasiones. A mitad cocción incorporar un sofrito de cebolla y sazonar. Cocer alrededor de 4555 minutos aproximadamente.
  3. Sacar el chorizo y cortar en rodajas.
  4. Emplatar las judías.
  5. ¡¡Buen provecho¡¡

Comentario

La judía garbancera destaca por su fácil cocción, su finura y el sabor extraordinario.

Una receta que cumple con la identidad de un territorio, una muestra gastronómica que nos permite constatar el verdadero valor de nuestra tierra y de nuestro pasado, para comprender el camino que hemos de tomar si queremos recuperar la grandeza del Patrimonio Alimentario Aragonés y ser un ejemplo con las próximas generaciones como lo han sido nuestros padres al darnos en herencia universal esta sabiduría que solo es transmisible por tradición oral.

Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

 

 

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