21 Ago JUDÍAS DEL PILAR DE ATECA CON TRUFA DE VERANO
Ateca cuenta con un importante patrimonio de interés cultural; iglesias, ermitas, peirones y arquitectura civil, situada a 14 km de Calatayud, capital de la comarca Comunidad de Calatayud. La villa de Ateca mira el discurrir de las aguas del río Manubles y el río Jalón a su paso.
La huerta tuvo un papel prioritario en Ateca, años atrás era rara la familia que no tenía un poco de huerta para abastecer a la familia de hortaliza y legumbre. Las personas tenían su oficio o iban a jornal, pero era indispensable tener una huerta para evitar ir lo mínimo a la tienda de ultramarinos.
La semilla de hoy es una incunable de Aragón y de España. Estamos ante una de las joyas de la huerta peninsular. Antonio García hereda de sus abuelos la judía del Pilar. EL grano de esta variedad es un regalo para la vista, para el paladar y especialmente para admirar a las personas que tienen el tesón y el compromiso por mantener el patrimonio alimentario local, un monumento vegetal de primer orden que ha llegado hasta nosotros gracias a la labor de esta familia.
La siembra durante el mes de junio, años atrás la siembra era después de recoger la cosecha de trigo. El empalado y el riego son dos de los cuidados que se deben hacer en tiempo y forma para el buen desarrollo de la planta, una buena floración y un correcto cuajado de vainas. La recolección en torno a la festividad del Pilar hasta los primeros días de noviembre.
Reflexión de un naufrago
Un país, una nación, un planeta, es rico si las personas que viven en el son libres y tienen las necesidades cubiertas. El poder económico trata de someter al capital humano, a la consciencia universal, con la única pretensión de tener más dinero y supremacía ante sus semejantes. Todavía no hay suficientes cuentos, historias, fabulas, etc,… que han narrado el final de historias como estas.
No hay otro animal en la tierra que someta a sus semejantes como lo hacen algunas personas o ciudadanos. La falta de amor propio, de amor verdadero, de amor incondicional es el que perturba las mentes de algunas personas. El miedo no les permite mirar su interior, la inseguridad les hace ser cobardes y parapetarse en un muro virtual que ellos mimos construyen para encerrarse.
El modelo de vida moderno, salvo excepciones todo lo ha convertido en producto, en bienes de usar y tirar, mercadear sin límites. Lo peligroso es que durante siglos los pueblos mercadearon con el alimento y ahora se mercadea y se impone a los que producen, se les dice que tienen que hacer y como lo tienen que hacer sin tener relación alguna con la tierra. Vivir alejado de la madre tierra y querer dar lecciones a los que viven en comunión con la tierra. Me pregunto; ¿tanta Universidad para que sirve?
La vida es más sencilla que todo lo que acontece delante de nuestros ojos. Solo cabe una acción, cambiar. El cambio debe empezar por la política y aquellos que la representan. El primer paso es la alimentación, se debe acabar con el monopolio de las empresas que patentan la vida de las semillas, que dictan lo que hay que comer, al final ellos mismos serán los fagotizados por esas maquiavélicas iniciativas que atentan contra toda la humanidad
Hay cientos de miles de personas que no cenaron ayer ni comerán hoy, tampoco mañana y unos pocos se autoproclaman como los defensores de la verdad y del orden público para seguir humillando a la población más débil y necesitada y dando más margen de poder a los que devoran la vida.
Una verdadera oportunidad
La cocina del presente se práctica comiendo alimentos locales, de temporada, que respetan el medio ambiente, que están en armonía con la diversidad, la sabiduría y la cultura gastronómica local. El conocimiento y la investigación en base al desarrollo tecnológico y el modo de alimentarnos va a cambiar en las próximos años. El cambio climático va a hacer entre muchas cosas que la manera de alimentarnos sea muy diferente. El modelo alimentario en los próximos 25 años del siglo XXI debe configurarse con un criterio que guarde respeto a la salud humana, salvaguarde la naturaleza y proteja el planeta.
JUDÍAS PILARICAS CON TRUFA DE VERANO
Ingredientes
- Judías del Pilar de Ateca, 350 gr.
- Escaluñas de Olba, 4 unid.
- Trufa de verano o trufa de San Juan tuber aestivum, 20 gr.
- Aceite virgen extra de Bolea, 2 dl.
- Sal de Naval.
Elaboración
- Poner las judías a remojo la noche anterior. Poner a cocer con agua fría y un buen chorro de aceite a fuego muy lento alrededor de una hora y media. Cuando estén cocidas poner a punto de sal.
- Limpiar las escaluñas, cortar en brunoise y pochar a fuego suave.
- Emplatar colocando una cucharada en el centro del plato de escaluñas. Servir las judías alrededor y guarnecer con láminas de trufa de verano.
- ¡¡Buen provecho¡¡
Comentario
La gastronomía sin principios y todo el halo de cuento y charlatanería de unos pocos que viven de este asunto es obra del siglo XX, el siglo XXI demanda otras cosas.
Es una responsabilidad el fomentar una gastronomía que vuelva a la estacionalidad, al uso y consumo racional de alimentos, donde aumente la compra de alimentos locales, se promueva la biodiversidad alimentaria, se incentive bajar el consumo de proteína animal y se incremente y priorice la ingesta de legumbres locales, todos estos son argumentos de peso para un nuevo tiempo.
Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.
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