TELUROLOGÍA

TELUROLOGÍA

El año 2011 descubro la Telurología, fue un verdadero hallazgo para poder comprender muchas de las preguntas que nos enfrentan a cómo interpretar la vida∗.

La tierra es un ser vivo por que permite la vida de otros organismos. La tierra es nuestra casa y sirve de soporte a las plantas que purifican el aire y alimentan a los animales y seres humanos. Nuestro planeta al que estamos pisando a lo largo de nuestra vida tiene una influencia sobre nuestras acciones. La telurología nos permite hacer una foto fija a la tierra a cada instante, por eso cada segundo es único e irrepetible. Si llevamos esta certeza al modelo de producir alimentos y fotografiamos el panorama actual la realidad es estremecedora. De acuerdo a lo que hagamos tenemos un futuro distinto y un panorama alimentario diferente.

Mi deseo es hablar de un momento nuevo, de una propuesta reactualizada al momento presente. No se trata de decir esto es bueno y esto no. Es una apertura a reconocer y aceptar los alimentos que encontramos en los mercados y tomar consciencia con el soporte con el que se producen.

En la actualidad reconocemos los alimentos por sus apariencias externas, invito a un conocimiento más profundo, integro, interno, a reconocer los alimentos por lo que significan de forma global y lo que ello significa para los seres humanos y la tierra.

Si cambiamos la mirada sobre la vida, sobre las cosas, sobre la gente, sobre la alimentación, sobre la cocina,…podemos cambiar el mundo de la alimentación y todo lo que deriva de ello.

Comer en consciencia, es saborear, es el soporte para apreciar y disfrutar la vida.

La Telurología nos ayuda a comprender y aceptar el reconocimiento que hace el hombre de los alimentos que ofrece el planeta. La tierra está en relación con el gusto. Así cuidemos nuestro planeta, así disfrutaremos los diferentes sabores de los productos que proceden de la tierra.

Hay una memoria de los sabores de la tierra. La tierra de un lugar se nutre de los sabores específicos del lugar. Por lo que, es una responsabilidad tomar consciencia de la manera que tenemos de comer. Dedicar tiempo a saborear los alimentos nos permite armonizarnos con el placer de vivir, de saborear la vida.

Llevo 25 años en el mundo de la hostelería y 17 como profesor de cocina. Mi compromiso es abanderar este cambio y mi acción mostrar que hay otra forma de mirar y construir el mundo de la alimentación y la gastronomía.
Les invito a reflexionar sobre la herencia alimentaria que vamos a dejar a nuestras generaciones futuras.

Me crie en una familia de agricultores del Alto Aragón, este hecho a marcado mi forma de observar el mundo y en concreto el de la alimentación. La inquietud por descubrir, reconocer y probar la biodiversidad de los sabores de la tierra me ha conformado una memoria gustativa y un paladar armonizado con el territorio que me vio crecer.
Desde pequeño mostré una gran admiración por aquellas personas que trabajaban la tierra con reconocimiento a la misma y que buscaban recoger frutos para emocionar a los paladares más audaces.

Siempre he manifestado que la labor que desempeñan los insignes productores con humildad y sensibilidad es una obra de creación de primer orden y merece el respeto y admiración de todos los seres humanos. Edificar la labor de los verdaderos catedráticos del campo, todas esas personas que producen alimentos con el soporte de agradar, emocionar, cuidar, disfrutar y no de especular es una responsabilidad de todos y que nos atañen a todos las consecuencias que de ello se deriva.

En la vida tenemos que evolucionar, el objetivo de la misma es cambiar.

Bibliografía consultada.

– Tratado de Telurología. D.Didier. Ediciones Parientes, 2002.

– La Nutrición Sensorial. Didier Delrieux & Abigaelle Lacombe Didier. Ediciones Maison Dunoyer, 2012.

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