22 Feb TUPINAMBOS DE SARIÑENA
Tubérculo muy conocido que cuenta con una historia muy significativa en España. Su cultivo no precisa de la atención continuada del hortelano, tradicionalmente se ponían en los márgenes de la huerta, hablamos de un cultivo fácil y que de tanto en tanto uno se acerca a la planta y va sacando los ejemplares frescos y aptos para el consumo.
Otros nombres que se le dan a este tubérculo son; criadilla de agua, castaña de tierra, turmas, aguaturma, patacas y truba en La Portellada. Se le conoce también como “alcachofa de Jerusalén”, por las notas ligeras que recuerdan a la alcachofa.
El tupinambo es una maravilla por todas las bondades nutricionales que tiene, aunque su consumo en otras épocas correspondía en nuestro país a necesidades de otra índole, cuando no había otra cosa que llevar a la boca. En el mundo rural muchas familias lo comían de tanto en tanto, según el grado de aceptación que había en la casa. En España el tubérculo se ponía en zonas húmedas, en bordes de ríos, barrancos o fuentes con buena materia orgánica. La planta crece de manera salvaje, sin cuidados y se recolecta tubérculos tradicionalmente en los meses de otoño e invierno.
Hay territorios donde este tubérculo con formas y tamaños muy variados se cultiva y tiene un reconocimiento importante, especialmente porque no tiene almidón y está especialmente indicado para los diabéticos. Si se consumen tubérculos cultivados, el tamaño, calidad y frescura de estos es muy superior.
Una vez bien lavado se puede pelar o no, se puede añadir rallado directamente sobre un plato o cocerlo como si se tratara de una patata. La cocción es breve, en 10 minutos está listo. La textura es mantecosa con ligero sabor a frutos secos.
La planta cuando se cultiva en el terreno alcanza los 3 metros y producen una gran cantidad de tubérculos comestibles. Si se conoce bien el manejo no es una planta invasora.
La cooperativa La Sazón cultivan una variedad francesa. Los tubérculos se entierran al inicio de la primavera, se ponen encalles a una distancia de 60 cm. La planta vegeta mucho puede llegar a los 3 metros de altura por lo que al no tener una zapata grande puede doblarse por el aire y levantar las raíces. Así que se debe sujetar o entutorar las plantas con una cuerda para evitar que vuelquen. Precisa de riego regular hasta que llega el otoño y ha terminado el ciclo, entonces se corta la parte aérea y se sacan los tubérculos a medida que se van recolectando para su venta. La planta es muy generosa y produce tubérculos en abundancia. La recolección comienza después del Pilar y llega hasta el final del invierno. Cuando ha pasado alguna helada el sabor todavía es mayor.
Se come en sopas, purés, cremas, salteada para tortilla, o en trozos para acompañar guisos.
CREMA DE TUPINAMBOS
Ingredientes
- Tupinambos de Cooperativa de La Sazón, 800 gr.
- Patata variedad Agriac de Torralbilla, 150 gr.
- Leche, ½ dl.
- Trufa fresca de Aragotruf, 8-10 gr.
- Aceite virgen extra variedad “Verdeña, Negral y Alquezarana” de Bierge, 1/2 dl.
- Sal de Naval.
Elaboración
- Lavar muy bien los tupinambos o patacas. Se pueden pelar o se pueden cocer con piel. Cortar en trozos regulares y reservar.
- Pelar y lavar las patatas, cortar en trozos regulares y poner a cocer partiendo de agua fría. Cuando hayan cocido 10 minutos, añadir las patacas y terminar cocción todo junto.
- Escurrir el agua y poner en el vaso de Thermomix a triturar con la leche y un chorrito de aceite de oliva. Poner a punto de sal.
- Emplatar y guarnecer la crema con unas láminas de trufa fresca.
- ¡¡Buen provecho¡¡
Comentario
Receta singular, llena de personalidad, que aúna sencillez, sabor y originalidad. Tupinambos, patatas y trufa, tres alimentos que hacen su siclo de vida bajo tierra y son una delicia en la mesa.
El tupinambo es un alimento muy versátil en cocina, tanto por sus bondades nutricionales como por su inédito sabor.
Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.









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