UN REFERENTE DE LA HUERTA ARAGONESA    -VÍCTOR VIDAL-  

UN REFERENTE DE LA HUERTA ARAGONESA    -VÍCTOR VIDAL-  

Ismael Ferrer: Estamos con Víctor Vidal, presidente de la Red de Semillas de Aragón. Vamos a hablar primero del ensayo de legumbres de este año. Cuéntame, Víctor, el ensayo es una colaboración con el proyecto Prolegara.

 

Víctor Vidal en la Horteta de Valderrobres.

Víctor Vidal: Correcto. Con el proyecto Prolegara, en el que hay varios socios: Gardeniers con Cielos de Ascara, Apadrina un Olivo con La Huerta de mi Huerto y Mesa Cívica. Después estamos los que colaboramos multiplicando; yo sería el multiplicador junto con Cielos de Ascara para todo el ensayo. Se escogió una colección amplia de variedades de legumbres: alubias, garbanzos, guisantes, habas, etc. El objetivo propuesto por el CITA desde su colección era partir de un puñado de semillas (de algunas 10, de otras 100) e ir multiplicando para que, al cabo de tres años (en esta tercera anualidad), se tenga un banco con volumen suficiente para que otros agricultores puedan empezar a cultivar.

Ensayo PROLEGARA

Ismael: Tercer año de multiplicación este 2026.

Víctor: El primero fue de selección y en el segundo nos dieron esas 100 semillas e hicimos la primera multiplicación. Por eso hay bloques muy pequeños o muy grandes según el resultado de la siembra y las incidencias sanitarias que surgieron. Ahí está el resultado.

Ismael: Estamos en la comarca del Matarraña, entre el río Matarraña y…

Víctor: Tastavins, en la desembocadura del Tastavins. Esto es la Horteta de Valderrobres.

Ismael: Valderrobres está aquí al lado.

Víctor: A tres kilómetros está el pueblo. El agua con la que regamos aquí es la que se embalsa en el propio puente de piedra de Valderrobres.

Ismael: En el ensayo veo variedades como la judía tripa de conejo, que es una variedad interesante para verdeo.

Víctor: Muy buena para verdeo, redonda, rica, abundante, muy productiva y también válida para seco.

Ismael: Y luego tenemos la judía guisandera,

Víctor: Guisandera, que viene de Cantavieja. Es un garrafón para seco, ideal para guisos y arroces. La tripa de conejo procede de pueblos del Bajo Aragón como Alcorisa o La Codoñera, en La Portellada concretamente la llamaban francesa.

Ismael: De esta variedad ya escribí en el blog Alimentación del presente en una visita que hice a tu huerta años atrás.

Víctor: Se puede pensar que la trajo algún francés o alguien que fue a trabajar a Francia. También tenemos la judía blanca de Muniesa para seco. En huerta se comporta como mata alta, mientras que en Muniesa (en secano) se comporta como mata baja y es excepcionalmente buena. En secano gana en calidad, aunque en regadío se vuelve muchísimo más productiva.

Ismael: Y esta de aquí la judía verde de manteca.

Víctor: Esta es del Maestrazgo, de vaina plana, muy buena tanto para vaina como para seco. En zonas altas se requería trabajar con variedades multiuso y esta ofrece excelentes aptitudes. Su procedencia es de Cantavieja o Fortanete.

Ismael: También está la vaina morada de Muniesa, que aquí se comporta como mata alta y funciona muy bien.

Víctor: Y la judía de manteca de Bordón, la arrocera de Cantavieja (de grano pequeño, tipo boliche, que se solía emparrar junto con el maíz). También la judía metrera de Ballobar (una Vigna de mata alta para verde). Y la judía de Balbona, de la que hay muy poquita semilla, así como la Vigna ojo de perdiz de Fraga (de mata baja para grano).

Ismael: Ojo de perdiz, marroncita con una piquita, también llamada judía de careta.

Víctor: De algunas ponemos muy pocas semillas simplemente para mantener una estirpe pura del banco y seleccionarla. La judía del Pinel, de Seno o Alcorisa. De mata baja, blanca, muy buena y de ciclo super rápido. También famosa en Luco de Jiloca. Y el boliche de Ascara.

Ismael: ¿Es un boliche amarillo, rojo?

Víctor: Es blanco y va muy bien. También hemos puesto el fesol de Fredes (de los puertos de la zona alta de Castellón), de semilla pequeña, muy cotizado en el territorio. Mata baja y fácil manejo.

Flores y vainas del fesol de Fredes.

Ismael: La mayoría de los fesols son de mata baja con algo de hilo.

Víctor: Sí, y seleccionamos las matas para mantener las características deseadas. Este fesol es más redondeado y pequeño que el tradicional de Beceite. Al cultivarse a 1100 metros en secano, en suelos calizos y sueltos, funcionaba muy bien y la gente subía a Fredes a buscarlo.

Ismael: Víctor, el fesol es una variedad que se ponía después del rastrojo, como segundo cultivo de ciclo corto.

Víctor: Correcto, es de ciclo corto. Se puede sembrar desde abril hasta el 5 de agosto como fecha límite para cosechar sin temor a los primeros fríos de noviembre.

Ismael: No conviene irse más allá de la primera quincena de julio.

Víctor: A mí me gusta sembrarlos para San Juan. Así tienes julio, agosto, septiembre y cosechas en octubre tras el Pilar, antes de las lluvias de otoño.

Ismael: Hablamos de ciclos de tres meses.

Víctor: Tres meses o tres meses y medio. La judía de Pinel es aún más rápida (tres meses); la vaina se deshidrata muy rápido, aunque la planta siga viva, lo que permite segar, secar dos días al sol y trillar.

Ismael: Víctor, eres de La Portellada, ¿naciste aquí?

Víctor: Sí, del terreno.

Ismael: ¿Tus padres eran agricultores?

Víctor: No, mis padres tenían tierra como todas las familias de por aquí. Mi padre era peón caminero para la Diputación y mi madre estaba en casa organizando y realizando los trabajos de casa.

Iglesia de San Cosme y San Damián de La Portellada.

Ismael: ¿Cuándo empezaste a dedicarte más específicamente a la huerta?

Víctor: Siempre tuvimos tierras en casa y es algo que me gusta. Tras trabajar un tiempo fuera como peón de construcción y camarero, decidí regresar a casa. Empecé con agricultura convencional química en secano, pero al ver que no funcionaba, en 1999 me inscribí como agricultor ecológico.

Ismael: ¿En el año 1999? ¿Y antes hacías cereal o huerta?

Víctor: Tenía olivo y almendro. Empecé a diversificar haciendo cosas pequeñas de huerta en ecológico. Con los años vi que trabajando variedades tradicionales (como el tomate de colgar, la alubia o el garbanzo) había un nicho de mercado exclusivo en los restaurantes de la comarca del Matarraña, muchos con menciones Repsol y Michelin. Así me aseguraba la venta y ellos la autenticidad del producto. Tiempo después, mi mujer asistió en Andorra a las jornadas donde se gestó la Red de Semillas de Aragón en 2010. Al volver me dijo que era un trabajo de campo para mí, así que me incorporé al año siguiente.

Ismael: ¿Cuánto tiempo llevas como presidente?

Víctor: Fui colaborando, luego entré en la junta como vocal y ahora llevo unos 4 o 5 años como presidente. Un objetivo central que hemos impulsado en la Red de Semillas es no ser solo para agricultores aficionados, sino incorporar a profesionales. Es necesario trabajar junto al Banco de Germoplasma de la administración y con agricultores profesionales para que esas semillas recuperadas vuelvan a los circuitos comerciales y de consumo. El aficionado mantiene la semilla viva, pero el profesional asegura su continuidad a escala.

Ismael: Empezaste en el 99 con química, pasaste a ecológica y ahora presides la Red de Semillas de Aragón. ¿Cómo ves los próximos años? ¿Cuántos agricultores profesionales de huerta hay como tú en el Matarraña?

Víctor: Solo dos más: uno en Beceite y otro en Mazaleón. Hay un colectivo llamado Alimentos del Matarraña con unos 150 miembros entre consumidores y productores de autoconsumo, pero venden pocos excedentes.

Ismael: Tres productores profesionales en total en el Matarraña, eso no da para alimentar a la población.

Víctor: Para que algo funcione y tenga futuro debe dar rentabilidad económica a los profesionales. El escenario futuro es preocupante porque las nuevas incorporaciones van a cereal, olivo o almendro y nadie coge la huerta a pesar de haber tierras disponibles. La alimentación básica se está perdiendo en favor de los supermercados y la globalización judías de Marruecos, naranjas de Sudáfrica, espárragos de Perú. La huerta exige mucha mano de obra y por eso se abandona.

Ismael: ¿Qué crees que se podría hacer para abrir los ojos a la sociedad o a la administración?

Víctor: Tendría que ocurrir un problema grave de desabastecimiento. Durante la pandemia hubo un pico de demanda espectacular hacia los productores locales, pero al terminar se perdieron esos clientes. La gente debe entender que el producto de kilómetro cero y tener agricultores cerca es una necesidad de seguridad alimentaria, no un capricho.

Ismael: Y a nivel educativo, ¿qué cambio se debería hacer en la enseñanza?

Víctor: Nosotros llevamos la Red de Huertos Escolares con Pon Aragón en tu mesa. Fue una experiencia excelente para enseñar a los escolares los ciclos de vida de las plantas, la estacionalidad de los alimentos y el principio de eres lo que comes.  La globalización ha llevado a que los niños, incluso en los pueblos, piensen que la comida sale directamente del supermercado porque ya no hay gallinas, ni huertas locales. Hay que reeducar enseñando que los alimentos nacen de la tierra y del trabajo agrícola del entorno.

Ismael: Como presidente de la Red de Semillas de Aragón, ¿qué destacarías de su impacto social en Aragón y cuántos socios son?

Víctor: Somos unos 240 socios. La Red crece tanto por el interés en la alimentación saludable como por la incorporación de agricultores profesionales. Además, la Red de Semillas de Aragón ha creado casi 40 bibliotecas de semillas y las actividades como catas y charlas otorgan una gran visibilidad al patrimonio agrícola local.

Ismael: En cuanto a tu producción, ¿dónde comercializas lo que cultivas?

Víctor: En mis inicios con certificación ecológica en 2001-2002 vendía todo a Alemania, Francia u Holanda. Hoy vendo el 100% en la propia comarca. Me he especializado en restaurantes locales (el más lejano a 20 km) y en grupos de consumidores de pueblos vecinos como Valderrobres, La Portellada o Peñarroya que buscan legumbres y tomates.

Ismael: ¿Cultivas también otro tipo de hortalizas?

Víctor: Hago unas 18.000 cebollas, pero no produzco verdura de hoja (como lechugas) para comercializar porque al ser una venta a goteo genera demasiado desperdicio. Tampoco vendo a tiendas porque exigen la homogeneidad calibrada del supermercado. Las variedades tradicionales producen hortalizas de tamaños desiguales, lo cual encaja perfectamente en la restauración y en la venta directa, pero no en la distribución industrial.

Ismael: Muchas gracias por tu tiempo Víctor.

Víctor: A ti Ismael, ha quedado muy bien.

 

 


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