12 Ene ERMITA DE SAN VICTORIÁN DE ABIZANDA 2026
En pleno corazón de la sierra de Arbe se sitúa la ermita que cada año recibe a cientos de visitantes para ver la magia y conexión entre la naturaleza y la sabiduría humana. Se accede a pie desde la localidad de Abizanda en apenas 40 minutos y si se llega con vehículo por carretera, antes de coronar el Alto el pino a escasos 200 metros subiendo desde Naval a mano izquierda se toma la pista y en 10 minutos se llega con el coche a la misma ermita. Abizanda es un municipio que pertenece a la Comarca del Sobrarbe, se encuentra en su extremo sur y en la confluencia de las comarcas de Sobrarbe, Somontano de Barbastro y Ribagorza.
La ermita es un edificio de una nave realizado en mampostería y con un pequeño pórtico a la entrada. El edificio en su interior esta dividido por arcos de medio punto y bóveda de cañón, la cabecera está conformada por un ábside semicircular donde se ubica una talla del San Victorián. Los hagiógrafos dicen que Beturián nació en Italia y que murió octogenario, que vivía como un eremita y realizada grandes obras a aquellos que se le acercaban, se refugio en la Sierra de Guara y la ermita que lleva su nombre es testimonio de su paso por este bello lugar de la Sierra de Arbe.
La fiesta de este Santo se celebra el 12 de enero, aunque con la despoblación del mundo rural se realiza el domingo más próximo al 12 de enero. Este hecho no es baladí, la torta de caridad de esta fiesta que se pierde en el tiempo la hacían las mujeres de Abizanda, luego el panadero de Ligüerre de Cinca, después el de Ainsa y este año el de Boltaña. Y así ocurre con los sacerdotes que cada año tiene la organización ver que cura ira a hacer la misa.
Al norte de la ermita a escasos 100 metros esta el mirador de San Victorián, un lugar con una panorámica excepcional donde se observa el pirineo axial con todas las cumbres más importantes; Aneto, Monte Perdido, Cilindro, Balaitús, Vignemale, Cotiella, Turbón, …
La iglesia se quedó pequeña como es habitual cada año, las más de 300 personas que hicieron acto de presencia no pudieron acceder al interior durante la celebración de la eucaristía. El sacerdote Darinson Palacio, párroco de Boltaña ha ofrecido una misa cargada de simbolismo, donde ha compartido la grandeza de los ideales, la espiritualidad y la fe para congregar en medio de la naturaleza a tantas personas con un cometido tan humano como el de conjugar la relación y observación del reino humano frente al reino animal para poder hacer lectura de las indicaciones y presagio de cosecha el año en curso.
Terminada la homilía, el público se ha desplazado a escasos metros del mirador donde se han extendido unas sábanas blancas y encima se han colocado las tortas de caridad y de anís acompañadas de porrones de vino. El sacerdote a bendecido las tortas y el vino y los presentes hemos esperado a que la naturaleza se muestre tal como es.
Tan solo unos minutos han pasado cuando han empezado a verse entre la impaciencia de la muchedumbre, las primeras ninfas de color oscuro (presagiando vino) y de color dorado (trigo). Una vez que los oriundos de Abizanda y organizadores de la fiesta han dictaminado el vaticinio de cosecha para el próximo año y se ha procedido a cortar la torta y empezar a repartir entre los asistentes.
Preguntado a Javier Labat alcalde de Abizanda, el veredicto a sido de más ninfas negras (vino) algunas marrones (trigo) y alguna que otra verde (aceite). Ha recordado que el año pasado los langostos vaticinaron cereal y aceite y acertaron totalmente.
¡¡Simbolismo, trilogía y sabiduría en el Altoaragón¡¡









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