BOLINCHES DE CARTIRANA DE -HUERTA ARCADIA-

BOLINCHES DE CARTIRANA DE -HUERTA ARCADIA-

 

Visitando a Toni y Roberto en Huerta Arcadia

Toni y Roberto de “Huerta Arcadia” me comparten esta semilla que han cultivado en la huerta de la capital Oscense para observar la adaptación en campo y constatar la calidad y finura de los bolinches.

Esta variedad de boliches es oriunda de la localidad del Alto gallego de Puente Sardas, el hortelano que la cultivo durante toda su vida tenía la huerta cerca de la fuente de la misma población y repartió los bolinches a hortelanos y amigos.

Bolinches de Cartirana

En Cartirana Jesús Pueyo los cultiva desde hace más de una década. Ibort es otro localidad donde también se mantiene el cultivo y consumo.

El bolinche de Cartirana es una variedad de mata baja, apto para comer el grano en seco, el color de este es blanco y de pequeño tamaño. Planta rustica que por su fácil manejo causo admiración en Sabiñánigo y poblaciones cercanas y todavía se mantiene en el recuerdo.

El bolinche sobresale por su agradable sabor, piel muy fina y albumen sabroso. Se cuece a fuego suave en breve espacio de tiempo y el resultado es su delicada finura.

BOLINCHES CON CARDO Y AZAFRÁN

Ingredientes

  • Bolinches de Cartirana, 300 gramos.
  • Cardo sin pinchos de Huesca, 2 tallos.
  • Azafrán de Estaña, 20-22 hebras
  • Aceite virgen extra-variedad “Verdeña, Negral y Alquezrana” de Bierge, 1/2 dl.
  • Sal de Naval.

Elaboración

  1. Poner a remojo los boliches el día anterior en agua fría, cambiar el agua y poner a cocer con agua fría y un cucharón de aceite a fuego suave. Cortar la cocción con agua fría y dejar cocer hasta que estén en su punto.
  2. Limpiar el cardo, cortar en trozos regulares y escaldar en agua. Tener otra olla con agua hirviendo y volver a escaldar y terminar cocción.
  3. Incorporar el cardo a los bolinches, poner a punto de sal.
  4. Majar el azafrán en un mortero, desleír con caldo y verter sobre el cocido de bolinches y cardo. Dejar hervir a fuego suave unos minutos todo junto.
  5. Emplatar y comer caliente.
  6. ¡¡Buen provecho¡¡

Bolinches con cardo y azafrán

Comentario

Observando con perspectiva está sublime elaboración y mirándola con una visión holística, humanista e incluso mística nos expresa una infinidad de matices donde sobresale el gusto. No hay lugar a la duda, el rol del alimento local es el verdadero protagonista y muestra lo que siempre defiendo en este blog, “la cocina, es el éxito compartido”, una receta debe responder a tres preceptos; que sea buena para el individuo, para el colectivo humano y para el planeta. La receta habla de 3 alimentos que tienen un peso histórico, cultural y gastronómico importante como son el cardo, la judía y el azafrán con nombres y apellidos.

Cardo blanco sin pinchos en huerta Barbereta

Hoy, los tres alimentos están presentes de manera testimonial en Aragón, la producción es pequeña y el interés que cambie esta situación no parece muy halagüeño a menos que se tomen más en serio lo que significa recuperar el cultivo y consumo a los niveles de hace medio siglo. Solo así podremos salvaguardar la esencia que da identidad y singularidad a través de los alimentos a un pueblo o territorio. Es tiempo de estar totalmente en la realidad y acción sin ilusiones, sin idealizaciones, de pasar a la acción y comprometerse por salvaguardar estas joyas del patrimonio alimentario aragonés para crear una sociedad soberana frente al alimento y no dependiente de este.

Una posición de constructores, de reconectar a las personas con la naturaleza, hace falta un nuevo comienzo en lo que concierne a la cultura alimentaria, de mostrar que las cosas pueden hacerse bien tomando en consideración una visión de 360 º donde sin excepción todos y todas estamos en el mismo barco y anhelamos las mismas cosas para el futuro de las próximas generaciones.

Azafrán ecológico de Estaña

El interés individual, el cambio climático y la aculturación alimentaria tienen enormes consecuencias negativas, tanto en el suelo, plantas, animales y personas como en el planeta Tierra.

Hay que abrir la mirada de los seres humanos, ver luz donde otros ven negocio u oscuridad, saber mirar más allá de la propia vida y pensar en acciones bellas que favorezcan a las próximas generaciones. Se trata de sembrar sin ideología, con un interés a favor del colectivo humano, el alimento local, la sostenibilidad y el sabor, principios para tomar conciencia de este cambio.

 

 

                     Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

 

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