-BUÑUELOS DE SAN JOSE- CON CALABAZA DE GUIA LARGA DE CODOS

-BUÑUELOS DE SAN JOSE- CON CALABAZA DE GUIA LARGA DE CODOS

Hoy día del padre, en la localidad zaragozana de Codos se preparan los buñuelos de San José para celebrar esta efeméride.

Semillas de calabaza de guía larga de Codos.

Lo que comparto hoy, es uno bello ejemplo que el mundo rural ha experimentado, vivido y legado de generación en generación para hacer de la vida un arte. Y que debería hacer reflexionar a todos en particular sobre este afán de la sociedad moderna por querer ser detentora de inventar la sostenibilidad y cuidado del planeta en este inicio de siglo.

En el mundo rural, el vínculo entre la naturaleza y el ser humano ha sido una realidad constante en el tiempo. Evidentemente cada momento en el transcurrir de la vida está marcado por acontecimientos distintos, fruto de las elecciones de los seres humanos, pero es una realidad que los hombres y mujeres son los que deben consagrar la  convivencia, equilibrio y sinergia entre el mundo rural y mundo urbano. -Acaso el aire que respiramos no es el mismo para todos-

Codos pertenece a la comarca de Calatayud, se sitúa a una altitud de 750 metros, por el pueblo discurre el río Grío que nace en la sierra de Valdelaguila dentro de su término municipal. Una de las fiestas con más tradición y ligada a la gastronomía es la Fiesta de San Blas el 3 de febrero. Existe una cofradía en Codos, donde el día de San Blas es precepto comer judiada a base de la variedad judía del tempranillo y cabra guisada o cabrito frito.

Bernardino Villarmín.

En Codos, después de preguntar a varios vecinos por el hortelano más afamado, todos me indicaban la casa de Bernardino y así fue como conocí a este ilustre codino. Bernardino Villarmír y su mujer María Jesús Per me han dado una visión muy certera de la huerta y legumbres cultivadas en esta localidad durante el último siglo. Datos de gran valor cultural que muestran el trabajo que todavía queda pendiente por hacer en muchas poblaciones antes que den el último soplo las pocas personas que mantienen viva esta sabiduría local.

Son varias las semillas que me han proporcionado esta familia y ahora ya forman parte de la colección del Banco de Germoplasma de Hortícolas de Zaragoza. Destaco las judías de careta, judías del tempranillo, judía menudica, guijas, garbanzos, habas, melón y la calabaza de guía larga.

Calabacín de Codos.

En lo que respecta a la calabaza de guía larga, diré que se trata de un calabacín tradicional de los que había de forma generalizada en las huertas hasta que llegaron los híbridos actuales. Se siembra en marzo y se empieza a recolectar desde finales de junio hasta final de octubre. La diferencia de esta semilla tradicional es que precisan de más espacio en la huerta, la producción y consumo de agua es similar a los híbridos actuales, aunque la diferencia que realmente se debe tener en cuenta es que los calabacines tradicionales tienen sabor frente a los insulsos calabacines híbridos que se encuentran en los mercados  durante todo el año.

La foto de Trasobares es una muestra de ese dicho popular “El que guarda cuando tiene, gasta cuando quiere”. Estas calabazas maduras que se  deben consumir cuando el fruto es inmaduro, se dejan para obtener semilla y en algunas localidades se almacenaban para romper el menú invernal a base de coles, con un puré de calabaza.

Calabaza de Trasobares guardada para el invierno.

De esta cucurbitácea se come el fruto inmaduro para fritada en tortilla, rellenos y/o rebozados principalmente. Incluso la flor rebozada también se come. Durante la época de recolección se dejan algunos ejemplares para que acaben el ciclo y guardar para semilla, aunque debo decir que en algunas localidades de Aragón la pulpa de esta calabaza la utilizan para hacer cremas y en Codos para hacer los afamados –Buñuelos de San José-.

María Jesús y Bernardino despiertan admiración al oírles hablar, virtudes como la sencillez la humildad y su sabiduría son las reglas de su modelo de vida. Ellos muestran y aglutinan; sostenibilidad, diversidad, vertebración, compromiso, cultura, gastronomía, territorio y vínculo verdadero con la tierra donde viven siendo activos y con poco ruido. Con sus actos, hacen buena la frase –habla más alto lo que haces, que lo que dices-.

Pulpa, semillas y pieles de calabaza de guía larga de Codos.

Todo se aprovechaba, las semilla para perpetuar la especie, las pieles para las gallinas y la pulpa para elaborar exquisitas cremas o hacer buñuelos.

BUÑUELOS DE SAN JOSÉ

Ingredientes

  • Calabaza de guía larga de Codos, 1/2 unid.
  • Huevos, 2 unid.
  • Azúcar o panela, 2 c.s.
  • Harina de espelta de Pomar de Cinca, 250 gr.
  • Gaseosa, 1 unid.

Elaboración

  1. Pelar la calabaza, retirar por un lado las semillas y poner a secar para guardar y volver a sembrar en la primavera. Por otro lado separar la piel de la carne, la piel la podemos utilizar para hacer compost o para dar a las gallinas. Con la pulpa, la podemos usar asada en tacos, para hacer crema o para cocer y hacer buñuelos.
  2. Poner la calabaza a cocer con un poco de agua unos 25 minutos aproximadamente.
  3. Batir los huevos, incorporar la calabaza cocida y escurrida. Incorporar la mita de la harina, mezclar bien. En un vaso con la mitad de agua, añadir la gaseosa, mezclar bien e incorporar sobre la mezcla anterior. Mezclar y añadir el resto de la harina.
  4. Dejar reposar una hora la masa.
  5. Con una cucharada coger porciones de masa y verter sobre el aceite. Freír por ambos lados, si la masa esta al punto ellos mismos se dan la vuelta al freírse.
  6. Una vez fritos pasar los buñuelos por un plato de azúcar.
  7. ¡¡Buen provecho¡¡

Comentario

Gran lección la que me dieron María Jesús y Bernardino, solo puedo darles un millón de gracias y con humildad y admiración escribir sobre esta singular hortaliza y dejarles esta receta que me regalaron para gloría de ustedes y también mía.

Gran observación la que deberíamos hacer el conjunto de la sociedad ante el abandono veloz de las semillas locales en las últimas 3 décadas en las huertas rurales españolas y las consecuencias que ello está generando. Desafiar los tiempos que están por llegar y jugarlo todo a una carta, expresa un inconsciente muy peligroso de la sociedad actual,  a la vez que deja en una posición de dependencia y vulnerabilidad a las próximas generaciones en materia de alimentación, ante los retos del nuevo panorama mundial sobre sostenibilidad, impacto ambiental, biodiversidad y disfrute en la mesa.

Estos buñuelos, son un excelente ejemplo de sabiduría rural y conexión entre los reinos mineral, vegetal y humano en un rincón del planeta para gloria de la Tierra y de las próximas generaciones.

 

                     Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

 

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