JUDIAS DE LA FELICIDAD EN CORTES DE ARENOSO -CASTELLÓN-

JUDIAS DE LA FELICIDAD EN CORTES DE ARENOSO -CASTELLÓN-

Esta singularidad de judía apta para comer en vaina y en grano se la debo a mi buen amigo Fernando Garrido. En la preparación y documentación del libro que estoy trabajando sobre 41 variedades hortícolas y de legumbres “Monumentos del Reino Vegetal de Teruel”, Fernando tiene un papel fundamental, con él he podido contrastar y verificar las variedades más significativas de las comarcas de Gúdar-Javalambre, Comunidad de Teruel y la Sierra de Albarracín.

Visita a los tomates de secano de Gregorio, Masia de la Redonda en Linares de Mora. Fernando Garrido a la Izquierda.

Un buen número de visitas hemos compartido, viajes llenos de historias, cargados de cultura hortícola, de conocimientos tradicionales sobre la forma de alimentarse, fotos emocionantes, sonrisas y placer inmenso el vivido al escuchar en directo a los cada vez más escasos actores e intelectuales del campo, experiencias únicas y llenas de realismo.

Semilla de judía de la Felicidad de Cortes de Arenoso.

Esta judía procede de la localidad de Cortes de Arenoso en la comarca del Alto Mijares, provincia de Castellón. Cuando se está prospectando, la naturaleza no limita sino que discurre como lo hace el agua de un río, el campo no tiene fronteras, de esta manera hemos de comprender la diversidad como una complementariedad y riqueza de los pueblos a compartir y edificar de manera colectiva.

Flores y vainas de la judía de la Felicidad.

Esta variedad, la consigue Fernando de una señora de Cortes de Arenoso de nombre Felicidad, por ello bautizamos esta variedad con su nombre. Es una inmensa felicidad cuando uno sale a buscar semillas que aparezca algo donde menos te lo esperas, a veces sin contar con ningún dato de calado, y de pronto llamas a una casa o preguntas por el propietario de un huerto y vas siguiendo tu intuición hasta que das con algo que no podías imaginar al inicio de la jornada.

  • Judía de la Felicidad.

Estamos frente a una variedad de mata baja, robusta y con gran vigor. Ofrece una flor blanca, una vaina corta para consumo en verde muy carnosa y sabrosa. Si se deja secar se obtiene una judía seca de gran vistosidad y de una textura exquisita.

  • Calabacín de guía larga.

En Codos, María Jesús y Bernardino son una institución, a ellos dos esta localidad tiene que tenerlos en muy alta estima, han sabido conservar un buen número de variedades hortícolas y gracias a Dios han podido salvaguardarse y se conservan en el Banco de Germoplasma de Zaragoza. Del calabacín de guía larga de Codos ya he hablado en otras ocasiones, recuerdo los buñuelos que hace María Jesús Per con la carne de los calabacines que se guardan para semilla el día de San José.

Vainas de la judía de la Felicidad.

JUDÍAS VERDES CON CALABACÍN

Ingredientes

  • Judías de vaina, variedad Felicidad de Cortes de Arenoso, 650 gr.
  • Calabacín de guía larga de Codos, 1 unid.
  • Aceite virgen extra variedad arbequina de Bolea, 1 c.s.
  • Sal de Naval.

Elaboración

  1. Limpiar las vainas, lavar y cocer en agua hirviendo sazonada durante 14 minutos.
  2. Lavar los calabacines, tornear y cocer en el agua hirviendo sazonada durante 7-8 minutos.
  3. Escurrir vainas y calabacín y montar en el plato. Decorar con una flor de la misma judía.
  4. ¡¡Buen provecho¡¡

 

Vainas de la Felicidad de Cortes de Arenoso y calabacin de guías de Codos.

Comentario

Es una suerte poder satisfacer el paladar con esta inmensa riqueza genética, todos deberíamos pensar que hay mucho más a degustar de lo que nos muestran los mercados actuales. Pasar por la vida y perderse probar y emocionarse con una innumerable tabla de sabores, texturas, formas, tamaños y colores distintos, nos debería hacer pensar que es lo importante y lo realmente necesario.

Si se quiere vertebrar el campo rural, es prioritario proteger la diversidad hortícola y recuperar el cultivo en las huertas locales. Es una contradicción de graves consecuencias las que vivimos ahora, vivir en el campo o ir de vacaciones en verano y cada dos o tres días ir a una gran superficie a comprar hortalizas o legumbres que vienen de cientos de kilómetros. Teniendo agua, tierra y gente con las manos paradas es un error el abandono generalizado de la tierra de huerta, que solo conduce al desequilibrio.

Es necesario edificar la labor del hortelano y promover una fórmula de vivir solvente, y en ningún caso compararla con la producción intensiva, tomar conciencia de esta verdad nos dará las respuestas para salir de esta encrucijada. La fórmula para cambiar la dramática situación de este iniciado nuevo milenio llegará cuando la posición del ser humano vaya más allá del interés individual y se fundamente en un interés colectivo.

                     Cambiando el hábito de comer, cambiamos el mundo.

 

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